El invencible poder del surrealismo
“El año dos mil novecientos noventa y nueve siete meses. Del cielo vendrá un gran Rey del terror: Resucitará el gran Rey de Zathoaria, antes después de Marte reinará por dicha” Centuria XD √5184
¡Buenas! Hace ya tiempo que me he percatado las ganas de cachondeo que tiene el tiempo, tanto que va como le sale de las narices: en clase se restriega lentamente para darte en donde más te duele, y llegas a casa, para estudiar, y grita ¡¡¡HEAVY!!!, ¡y el tío se larga! Vaya, de una manera como si lo fueran a prohibir.
Y con el tema de no perder el tiempo, recuerdo que una vez, estando en Bedmar, escuché decir a uno, que estaba sentado en un banco con otro–de nombres desconocidos, por lo que los llamaré sujeto A y sujeto B–, que para ser un hombre había que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Y dándole vueltas, un árbol plantado, lo que se dice plantado estaba, hasta que se murió de insolación, libros… van tres, y con intención de seguir, a gusto del consumidor, sólo me quedaría tener un hijo. ¿Y después qué? ¿Me quedaría en la oquedad mas vacía de todas, pero, no obstante, lleno y completo? ¡Que rollo! ¿Y mientras, qué soy? ¿Un niño? ¿Un pedazo de madera de alcornoque?–Que cada uno dice su tontería y así es feliz.
A mi no me gusta perder el tiempo, y considero que la vida es mucho más que esas tres cosas, y mucho menos afirmo lo que dicen algunos filósofos: la vida es la preparación para la muerte. Sí, preparemos durante nuestra vida un bonito ataúd con nuestras iniciales, floripondios y pedruscos incrustados…–confío en que quede claro porqué no–. Es algo mucho mayor, durante la vida, pienso que debemos aprovechar el tiempo al máximo, hacer algo grande, cambiar el mundo. Cada persona está aquí para hacer algo, por ejemplo–tú estas aquí para leer lo que escribo, es broma, tú sabrás lo que tienes que hacer–, Churchill, qué digo Churchill, ¡Sir Wiston Churchill!–Que poco respeto le muestro al hombre más importante del siglo XX–, sin él vete tú a saber cómo estaría el mundo.
Cada uno tenemos algo por lo que luchar, pasar de ser monigotes y bichos con patas manipulados y controlados por la presión social y mediática a ser voz, seres necesarios para el transcurso de la historia a mejor. Y esas ganas de lucha me hacen pensar que en clase–cuidado, que esto que voy a decir es un sacrilegio– tengo la sensación de que estoy perdiendo el tiempo, pese a aprovechar, aprendiendo todo lo que puedo, pero ¿Complementos directos? ¿Oraciones coordinadas copulativas? Quitándome la oportunidad de llevar a cabo algo grande, aunque para algo tengo el verano.
Hay un concepto que he inventado que es nuestra propia Revolución, que consiste en llenar el tiempo en cosas que me guste, que me apasione al hacerlo, y me refiero algo socialmente pragmático, que cambie el mundo a un mundo mejor. Y esto, cuando veo a uno de más o menos mi edad, con su porro en la mano, hablando de temas relacionados con la violencia, o su día a día, sin grandes ideales en su mente, que no sabe de otra revolución que la que le incita la presión social, es como si una parte del mañana se echara a perder.
| ¡Un huevo! |
Me ha costado escribir esta entrada, empecé a escribirla el miércoles, desde el iPad, pero este quiso no guardarla y la he tenido que reescribir hoy, con lo que me acordaba.


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