Il mascherato
Más “Juana la loca” que la comparsa de Tino Tovar, presentamos iOS 7, un sistema que se ha vuelto muy colorido, informal… ¡Qué degeneración! Sólo espero que autocorrector venga mejorado, sino, me abstendré de actualizar hasta que Apple margine iOS 6, como ha marginado mi portátil.
Hay quien se atreve todavía a negarlo, porque su postura ético-política se lo impide y lo tiene cegado, y por la “libertad de expresión” que tenemos–y por temor a ser perseguido por hordas de gordas cotillas–, no puedo hablar. Pero hay que ver, luego se atreven a decir “no, yo no soy cotilla”, pero bien que se les escucha decir por detrás cosas banales que, en ese momento les parece un dato de vital importancia.
Sí que es cierto que hay gente que le cuesta guardar un secreto, es como si le pagaran por decirlo, porque no sé si tú también habrás vivido a una persona con la lengua suelta, que al decirle algo ya lo sabe el barrio entero, normalmente se los conoce como marujas, pero con el igualitarismo de hoy en día, marujas y marujos, que los hay menos, ¡qué injusticia social y desigualitarista! Lo mismo lo que le has dicho es una cosa absurda, al estilo “Creo que voy a volver al color naranja en el blog” Enseguida, y exponencialmente, el mundo entero se entera de que voy a poner el color naranja, en vez del verde que tengo ahora, y lo mismo ni lo cambio, porque esa es otra, la deformación del contenido por parte de estas simpáticas señoras, que de naranja te saltan a tomate, de tomate a la caballa y de la caballa a la melva, y de la melva al malva, y ya la gente diciendo que voy a poner el blog de color malva–para empezar tendré que aprender cual es el color malva, luego ya si eso…no, ya veré–, ¿cómo lo hacen? No lo se.
Por otra parte, cuando eres el receptor de esos cotilleos–cuando me cuentan alguno me parece que soy el superhombre de Nietzsche, voy más allá que esos asuntos banales–, el caso siempre es el mismo: clima de misterio, dramatismo y secretismo, acompañado de la misma frase: “Tengo que decirte una cosa”, con un halo de suspense comenzarás a preguntarte qué es lo que pasa, dejando unos segundos suspendidos en el aire, te dice que es algo muy fuerte que no sabe nadie y que por alguna extraña efemérides del destino sólo el interlocutor tiene conocimiento de ello. Tras pasar los minutos necesarios para que casi necesites saber lo que sabe, aunque sea tan solo por curiosidad–verdaderas expertas he visto–, te lo cuentan de tal modo: “¿Tú sabes que Pepe va a cambiar los colores del blog?”. Es en este momento en el que pondría tres puntos suspensivos entre paréntesis, más grande que una casa–una en condiciones no como las 2x2 que hay aquí en España–, en señal de que nos saltamos la parte en la que le digo “¿Y a mi que me importa?”, “¿Ese es tu Saber Absoluto del cual iba a ser yo el elegido con el privilegio de escucharlo?” o “Me parece muy bien”.
Como esto significa violar la libertad de expresión, un derecho que todos tenemos, y que se sanciona, porque ya sabemos que libertad en este país es algo así como eliminar al opositor, y de eso las majuras saben mucho: No digas eso que pueden estar escuchando y alguien se puede sentir ofendido. Bueno, pues voy a acabar con una cita de Juan Carlos Aragón, para quedar como culto: “Ya sólo decir de corazón, que si alguno aquí se molestó, pues que le den por culo”. Efectivamente, es de una chirigota, pero he quedado bien citando algo que no es mío.


Comentarios
Publicar un comentario
Me gustaría saber tu opinión sobre esta entrada.