Si puedes soñarlo
Yo puedo hacer más cosas de las que imaginas. Puedo hacer cosas increíbles, juego con la realidad como si se tratara de plastilina. La amoldo a mi manera como si fuera el creador de un mundo pequeño donde yo escribo mis normas. Puedo correr tan rápido como la luz, andar sobre el agua, y bajo ella, sin que me falte el aire, sin que me afecte la presión. Quizás parezca que me esté describiendo como un superhéroe todopoderoso o una deidad omnipotente, pero tan solo soy un hombre.
Mirar al rededor, ver lo que te rodea y pensar que eres único. Ni mejor ni peor que nadie. Ni mejor ni peor que nada. Único e incomparable. Querer es poder, y ese potencial que tenemos es ilimitado. La voluntad es la única que nos puede llevar a la luna o frenarnos en la cama. Y tal vez el arma más poderosa jamás conocida sea el pensar que se puede. Creer que se puede. Por eso yo puedo hacer cosas que muy pocos pueden siquiera imaginar.
Habrá quien me vea como un héroe, quien me vea el villano malvado del cuento. La verdad, esa decisión está en mi mano. En mi forma de considerarme. Nadie habla por mi. Nadie sabe de lo que realmente soy capaz, y en ocasiones, ni yo mismo lo sé. El bien. El mal. Conceptos subjetivos a los que me veo supeditado. Pero en mi mente el mundo cambia por completo. Yo decido qué está bien y qué no. Escribo mis propias reglas.
Puedo, con tan sólo mirar a cualquier objeto, prenderle fuego, o congelarlo hasta rozar el cero absoluto. Soy capaz de someter cualquier metal a mi voluntad, es más, cualquier materia de este universo, mi universo. Leer la mente de cada persona con tan sólo ver el brillo de sus ojos, meterme en ellas y manejarlas como marionetas, si quisiera. Controlar la tecnología como si fuese una extensión de mi cuerpo. Puedo hacer que llueve, nieve o se vayan todas las nubes con un simple gesto de mi mano.
Me puedo asomar al futuro, ver lo que este depara, saber en cada momento adónde me van a llevar mis decisiones. Puedo entrar en el pasado de cada persona por su mirada y saber sus circunstancias, saber las cada lágrima que ha derramado en soledad, cada sonrisa tímida que ha dejado entrever. Leer entre las líneas de un tiempo que se vuelve a escribir cada vez que le viene en gana. Puedo sentir cada pequeña flor que crece cerca de mi.
Puedo crear un amor eterno que nunca se marchite, como tantas veces pasa. Que esa canción que emociona a los enamorados nunca deje de sonar. Puedo generar felicidad en los corazones de la humanidad. Felicidad con nombre de amor. Pero no sé si quiero compartirla o guardármela para mi, como un tesoro. Como mi tesoro. Puedo ser un pirata que entierre en un cofre todos sus secretos en una remota isla del caribe. Los secretos más preciados, los que nadie debería tocar nunca.
Soy capaz de conmover a un corazón ajado y helado por el desamor. Y aunque también podría reducir a arena todo un rascacielos de Wall Street, prefiero llenar de árboles el desierto. Que sus copas den sombra al caminante y su madera cobije la vida. Yo puedo hacer de este un mundo mejor, podría acabar con los dioses de la guerra, intereses económicos o políticos, y las armas que los veneran, podría derrocar el régimen del hambre en el planeta. Pero para conseguirlo no puedo estar solo.
Puedo hacer todo eso y más. Puede que no me creas. Puede que pienses que estoy loco. Pero creo que todos nosotros somos héroes de nuestras propias vidas, pero bloqueamos nuestras mentes creyendo que no se puede. Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.



Comentarios
Publicar un comentario
Me gustaría saber tu opinión sobre esta entrada.